Juan Carlos Rosa Casasola + Natalia Agudo

 

Trabajamos en proyectos transdisciplinares utilizando datos tomados de internet y generados
por el cuerpo para generar eventos e instalaciones interactivas. Defendemos la hibridación
como característica inherente al siglo XXI y la fusión de alta cultura, cultura popular y cultura
mediática. Utilizamos múltiples recursos y materiales en nuestros proyectos, jugando con los
límites y los nodos. Abordamos el acto de comer y el fenómeno de las redes sociales para
hablar de la distancia digital y el binomio público-privado/publicidad-privacidad.
Por ello tomamos ropa, imágenes publicadas en las redes sociales, medidas antropomórficas,
informes nutricionales y entrevistas dietéticas como principales elementos con los que
materializar los planteamientos. Consideramos que los temas de los que partimos, como el
Big Data o el estilo de vida saludable, son de interés general y de profunda actualidad.

 

 

Presentamos una selección de proyectos del colectivo:

 

El retrato colgado es un proyecto transdisciplinar que aúna diversas disciplinas

y medios, fundamentado en textos de Bauman y Virilio principalmente. Plantea un
debate sobre la gestión de datos en la era 2.0.


Los datos se han convertido en una oportunidad y una herramienta clave en el Big
Data, pues de su análisis se extraen patrones de comportamiento, de consumo y
de un largo etcétera. Éstos son producidos por complejas redes, sensores y por
situaciones corrientes. Diariamente publicamos en la red grandes cantidades de datos
de forma altruistra, con la intención de compartir con nuestros contactos que estamos
aquí, ahora, haciendo ésto. Esta realidad, en ocasiones ficcionada, ya es tomada en
cuenta con gran cantidad de veracidad, que podemos percibir incluso en entornos
laborales y jurídicos, y es que una cultura data-driven es una cultura también política,
pues los datos pueden ser un elemento central para promover una democracia más
limpia y participativa.


Son muchas las empresas que conocen nuestros pequeños detalles: localización,
idioma, hábitos, intereses, relaciones, contactos… La agregación de estos datos
individuales extraídos a través de la minería nos ayudan a entender los patrones a
gran escala, aunque cabe destacar que la correlación entre factores no implica causaefecto.
Analizar y comprender esta información requiere también un nuevo lenguaje
y nuevos recursos expresivos con los que plantear y resolver cuestiones en múltiples
áreas de conocimiento. El acceso a los datos, el derecho a su uso y el valor que éstos
atesoran los sitúan en el centro de múltiples conflictos contemporáneos como la
lucha por la transparencia o la mercantilización de la intimidad, pues antes de ser una
industria, compartir información ha sido una promesa de transición en la historia de
conocimiento.


Creemos que desarrollar el proyecto en este momento tiene interés, dentro de la rama
de estudio Arte y Tecnología, está en concordancia con la exposición BIG BANG
DATA expuesta durante 2015 en la Fundación Telefónica de Madrid y en el CCCB de
Barcelona el pasado 2014. La exposición reune obras de artistas que trabajan acerca
de la producción de datos en volúmenes masivos, presentándolos como uno de los
hechos fundamentales del cambio de paradigma.Este conjunto de datos objetivos nos
permite extraer múltiples lecturas basadas en la rentabilidad o en la construcción de un
bien común.


En el proyecto se crea una ambivalencia entre los datos extraídos de
entrevistas dietéticas y las publicaciones en las principales redes sociales: Facebook,
Twitter e Instagram. Los datos extraidos con la entrevista serán protegidos y no
se publicarán en ningún medio. El espectador tendrá acceso a las preguntas de la
entrevista en un audio en formato vídeo, y a imágenes extraidas de los perfiles públicos
de las redes sociales de los participantes, en esta caso transferidas sobre prendas
de vestir colagas en un largo perchero en la sala. Estas imágenes publicadas en las
redes sociales se tomarán como datos que otorgan veracidad a las respuestas de la
entrevista.


En la sociedad actual vivimos un incremento de la visibilidad debido a la necesidad
de ver y ser visto en un autoimpuesto panóptico digital, en el que voluntariamente
formamos parte para recibir “likes”, mostrar y descubrir. Esta respuesta a la necesidad
de estar presente cuestiona la pérdida de intimidad al tratarse frecuentemente la
construcción de una realidad para ser presentada públicamente, junto a las técnicas de
retoque en prensa y publicidad, podemos debatir sobre la veracidad de la fotografía y
los derechos de propiedad en internet.


La propuesta invita al futuro espectador a colaborar en la creación de la obra, y una vez expuesta la pieza, a estableces conexiones entre las preguntas formuladas en la entrevista nutricional y la selección de fotografías impresas en la ropa. Pretendemos generar un espacio público-privado que favorezca el acercamiento del espectador a la obra, así como su participación activa en cuestiones sociales y políticas en un modelo de sociedad logrado gracias a la democratización de las NTIC, para plantear la actitud propia y como grupo frente a determinadas cuestiones.

 

Para desarrollar el proyecto diferenciamos dos fases:


Por una parte, pensamos conseguir los datos a través de una llamada abierta a todos los públicos, vía redes sociales y otros medios que Tabakalera pueda poner a nuestro alcance.
Esta llamada es una invitación al futuro espectador a colaborar en el proyecto, invitando a una entrevista nutricional básica de 30 minutos de duración, con la que se busca conocer los hábitos alimenticios, deportivos, económico e incluso religiosos de los participantes. El audio de las
entrevistas será grabado. Posteriormente se reproducirá en un vídeo el audio de la nutricionista formulando las preguntas.

 

A continuación se les solicitará acceso y autorización para descargar y mostrar públicamente aquellas fotografías de sus redes sociales que puedan justificar o desmentir los datos extraídos en la entrevista. Estas fotografías principalmente serán de platos de comida, autorretratos (selfies), reuniones de amigos y/o familiares, imágenes en el gimnasio o practicando deporte al
aire libre, mapas de rutas o tiempos de running, enlaces compartidos… Por otra parte conectamos con el proyecto “Dona tu ropa al arte” que funciona desde 2013.

 

 

Perfiles de hábitos (2014) tiene la base conceptual común con El retrato colgado (2015). En cambio, las imágenes descargadas de internet serán el referente de una serie de dibujos y pinturas que combinarán materiales y recursos.

 

Abriendo la colaboración en el proyecto a cualquier interesado, al igual que en el proyecto anterior, comienza la acción con una entrevista nutricional para elaborar historias dietéticas individuales, sin valorar los hábitos ni determinar los requerimentos de intervención. 


El contenido de este cuestionario es el que habitualmente se utiliza en la primera cita de una consulta dietética y los datos extraidos son privados y son protegidos. Con esta entrevista se busca extraer los hábitos alimentarios, las preferencias en tipo y grupos de alimentos, aspectos cualitativos y cuantitativos de las ingestas, el número de tomas y su distribución horaria, horas de sueño, hábito intestinal, evolución del peso, la frecuencia de la práctica de ejercicio físico, antecedentes clínicos, interacciones fármaco-nutrientes, enfermedades, las creencias religiosas, el ambiente cultural, la situación laboral y socioeconómica. Creemos que estos datos extraidos tienen un reflejo en los perfiles públicos de las redes sociales de internet, por ello solicitamos el permiso de los participantes para descargar y mostrar públicamente las imágenes y publicaciones que puedan demostrar que las respuestas que ha dado son verdaderas. 

 

Las pinturas serán concebidas como ensamblajes, ya que se incluirán tubos de neón que completarán la composición e iluminarán al espectador, velando parte de la información y frustrando su deseo de fotografiar la obra. Además remitimos a la iluminación de las pantallas por las que accedemos a este contenido y pretendemos enfatizar la idea de que es pura información, luz eléctrica, datos expuestos e hiperiluminados.

Receta (2014) es un proyecto transdisciplinar que aúna diversas disciplinas y medios, fundamentado en el arte colaborativo, el evento y los estudios nutricionales. Parte de una serie de preguntas en torno a la alimentación que tienen su vinculación con la pintura, no sólo como género de bodegón en la contemporaneidad, sino como respuesta a la creciente incorporación de las redes sociales de internet a la vida cotidiana:


• ¿La primera gran revolución de la comida, su efecto socializador, corre el peligro de
retroceder con la vida virtual y el acelerado ritmo de vida?
• ¿Estamos priorizando la comodidad y la rapidez frente a una alimentación saludable?
• ¿Nos estamos centrando puramente en las cuestiones visuales y las propiedades
nutricionales de los platos olvidando otras cuestiones como el olor o la textura?
• ¿Cómo interfiere a la pintura que la conozcamos a través de una representación digital en
la época de la instantaneidad, la interactividad y la ubicuidad?


En las redes sociales es muy frecuente encontrar fotografías de platos de comida en las que
la mayoría de ocasiones no aparece ningún comensal, destacando que el hashtag #comiendo
fue uno de los más utilizados en España en 2013. Compartir en las redes 2.0 estas fotografías
es un acto social, como también lo es comer, pues además de nutrir al individuo, la comida
forja la sociedad ayudando a fortalecer el tejido social y comunitario. Es bien conocido que la
alimentación es capaz de mostrar las características de una época en sus aspectos sociológicos,
económicos, políticos, culturales, medioambientales e incluso biológicos, una de las razones por
las que decidimos utilizar estas fotografías como referente en nuestro trabajo personal.


Además, la dieta es un determinante esencial de la salud y actualmente existe un interés creciente por el estudio de la influencia de la nutrición, pues se ha llegado a considerar la obesidad como la pandemia del siglo XXI. Aunque la contribución exacta de una dieta adecuada es difícil de cuantificar, patrones dietéticos inadecuados juegan un papel importante en muchas de las principales causas de enfermedad y muerte, siendo las evidencias científicas de la correlación entre alimentación y salud las que hacen que se conceda cada vez mayor importancia a la adquisición por parte de la población de hábitos alimentarios saludables. Aún así, la presión
ejercida por la publicidad, los “likes” en función del físico y factores sociales hacen que podamos
sufrir graves trastornos como la bulimia o la anorexia, o poder ocasionar daños en el riñón y otros
órganos internos al seguir fraudulentas dietas milagrosas o aumentar el consumo de proteínas
con el fin de modelar la figura.


En la sociedad actual vivimos un incremento de la visibilidad debido a la necesidad de ver y ser
visto en un autoimpuesto panóptico digital, que sumado a teorías de Bauman y Virilio podemos
determinar las pérdidas y beneficios de las nuevas tecnologías. Es por ello que el proyecto
“Retratos Nutricionales” inste al participante a generar un evento para comer y a publicar una
fotografía en las redes sociales, dialogando el acto físico y el virtual en una acción que depende
de ambas. Generamos un espectador-creador, como reflejo de un deseo de acercamiento del
espectador a la obra, así como su participación activa en cuestiones sociales y políticas en un
modelo de sociedad logrado gracias a la democratización de las nuevas tecnologías, por las que
todos somos actores y espectadores de nuestra vida.

 

Planteamos frente a esta situación el proyecto Receta (2014) con el que generar un evento, una acción desarrollada por los espectadores y una serie de pinturas del resultado de esta acción, acompañados por el informe nutricional impreso a modo de cartela. 

 

La primera fase es una invitación para cocinar una receta determinada. Esta receta será de elaboración sencilla, con ingredientes económicos, equilibrado y saludable. A los participantes les solicitamos que cada comensal de la comida tome una fotografía del plato de comida para compartirla en la red social que habitualmente usen, probablemente sea Facebook, Twitter o Instagram.


De forma paralela elaboramos el informe nutricional de la receta y diseñamos un documento que muestre los valores energéticos y vitaminas más significantes.


Al cabo de dos días se desarrolla la segunda fase, en la que rastrearemos las redes sociales de los participantes buscando las fotografías de los platos siguiendo la receta que hayan sido publicadas en internet (contamos con la posibilidad de no publicar o realizar la fotografía) y con ellas crearemos una serie de bocetos y la composición para pintar un conjunto de cuadros a partir de estas imágenes.


Como hemos mencionado anteriormente, en este proyecto es fundamental la colaboración con los espectadores participantes, pues son quienes generan el evento para cocinar o comer y las imágenes que posteriormente servirán como base de las pinturas.